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Se trata de un apellido
oriundo de Francia, y muy extendido por toda la Península.
Existen tratadistas que
fijan su punto de procedencia en el Caudillo y cabeza de dinastía gala
Carlos Martel (Carlos "Martillo", según la voz italiana "martelo")
y este Martel fue el que degeneró en Martín, primero como nombre
propio y después, transformado en apellido.
El nombre Martín se conoce
desde muy antiguo en Francia y ya en el siglo IV encontramos a San
Martín de Tours, obispo de Tours y patrono de Francia. Fue primero
militar, pero muy pronto orientó sus actividades hacia la Iglesia,
fundando el primer monasterio en las Galias y, una vez elegido obispo de
Tours, fundó otro en Marmoutier.
En honor a la verdad
histórica, habrá que advertir que muchos hechos, que se le achacan,
parecen ser bastante legendarios, no estando debidamente comprobados. En
la iconografía se le suele representar como un legionario romano, a pie
o a caballo, o como obispo con la mitra y la cruz. La escena más antigua
es la de "San Martín partiendo su capa con un pobre", que data
del siglo X.
Se ignora en qué fecha este
apellido pasó de Francia a España. Con todo, el hecho debió producirse
en época muy antigua. En el año 1356, ya aparece en las crónicas
catalanas un Martín de renombre. Se trata de Martín, llamado "el
Humano", un rey de la corona catalana-aragonesa, hijo de Pedro
"el Ceremonioso".
Durante el reinado de su
hermano Juan, fue nombrado duque de Montblach y lugarteniente general.
Después de la boda de su hijo Martín, llamado "el Joven" (y ya
encontramos a un segundo Martín), con la reina María de Sicilia, se
encargó de pacificar el reino siciliano al que la nobleza había usurpado
la autoridad real. Cuando sucedió, en el trono, a su hermano, muerto sin
hijos, se encontraba en Sicilia y tardó aproximadamente un año en
regresar a la Península. En 1397 juró los Fueros de Aragón y en la
primera época de su reinado puso todo su esfuerzo en acabar con el
bandidaje que proliferaba en numerosos puntos de sus Estados, así como
con la soberbia de los señores feudales (Lunas y Urreas, en Aragón;
Centelles y Soler, en Valencia; Ologes y Cireres, en Cervera). Su
hijo Martín "el Joven", luchó contra los genoveses, venciéndolos,
pero desgraciadamente contrajo unas fiebres infecciosas y murió poco
después. El reino siciliano pasó, por este motivo a Martín "el
Humano", que contrajo nuevas nupcias, pues era viudo, con Margarita
de Prades en un esfuerzo para dar un heredero a la corona. Murió sin que
este hecho se produjera.
Esta dinastía pareció
perseguida por la mala fortuna: Muerto Martín "el Joven", que era
el heredero, ya no existió quien recibiera la corona de Martín "el
Humano". Su nieto también llamado Martín, murió a poco tiempo de
nacer. Tan sólo quedó un hijo natural de Martín, "el Joven",
Federico de Luna que heredó el Condado de Luna y la ciudad de Segorbe.
Guiándonos por ciertos
documentos, podemos suponer que la difusión del apellido Martín, una vez
que pasó de Francia a España, se llevó a efecto, con preferencia, en
Cataluña y Aragón.
A esta conclusión nos ha
llevado el conocimiento de que varios caballeros apellidados Martín
participaron con Roger de Lauria (Roger de Lluria), marino
italiano al servicio de la Corona de Aragón, en la conquista de la isla
de Mallorca en las huestes del rey Alfonso. Más tarde, siendo rey de
Aragón Jaime II, emprendió el ataque contra los sicilianos, triunfando
en las victorias de Orlando (año 1299) y Ponza. En esta última
acción sobresalió cierto caballero aragonés de nombre don Pedro de
Martín Urbina, quien, una vez llegada la paz se retiró a sus posesiones
valencianas.
Probó su nobleza en las
Ordenes de Santiago (1637), Alcántara (1755) y Carlos III
(1830 y 1831), y en la Real Audiencia de Oviedo (1760 y 1798).
Originaria de Francia, como
todos los de este apellido, existió un linaje Martín en la villa de Mora
de Rubielos, en la provincia de Teruel, que contaba con casa fuerte a la
que se denominaba la Torre de Martín.
Otra familia Martín, de
rancio abolengo, moró en la villa de Alefría de Alava, del partido
judicial de Vitoria. Otra, en Somorrostro (Vizcaya), y otra en el
lugar de Grabde, del Valle del Roncal, en Navarra.
Como se ve, parece
deducirse de lo anterior, que las primeras familias del apellido Martín,
siendo éste de procedencia francesa, se establecieron en territorios no
excesivamente alejados de aquel país.
Se complementa el dato
anterior si se tiene en cuenta que en Barcelona se establecieron varias
familias Martí y que, en opinión de algunos tratadistas, su antigua
ascendencia fue la de Martín.
En el Levante español, con
preferencia en Valencia, aparecen también varias casas de este apellido.
Posiblemente se trate de descendientes de aquél que acompañó a Roger de
Lauria en su expedición a Mallorca y que, a su término, se estableció en
Valencia. Si es así, evidentemente los Martín valencianos tienen su
ascendencia en Aragón.
Que posteriormente, este
apellido se fuera extendiendo por el resto de la Península, ya es otra
cosa. Decimos esto, porque en ambas Castillas hubo también algunas casas
solares Martín: una radicó en Ciudad Rodrigo (Salamanca), otra en
la Puebla Nueva, villa del partido judicial de Talavera de la Reina
(Toledo), otra en la villa de Sanabria (Zamora) y otro, en la
ciudad de Ávila. Pero es de suponer que todas estas familias tuvieron
sus orígenes en aquellas que primitivamente, al pasar el apellido de
Francia, se establecieron en Aragón, Navarra, Cataluña y Valencia.

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